viernes, 2 de septiembre de 2022

Huertos

 


Mi primer acercamiento hacía un huerto fue a mediados del 2015, en mi época universitaria. Fue un día en el que me encontraba afuera de mi laboratorio de Química Analítica -esperando a que comenzara mi clase- contemplando los alrededores con un bullicio de fondo, alumnos pasar con libros de pasta dura en sus manos o si no tumbados en el pasto, las ramas y hojas de los árboles moviéndose de un lado a otro por acción del viento; de ahí donde me encontraba parado se podía observar una estructura de madera sobre un edificio (edificio B de la Facultad de Ingeniería) que me pareció curiosa. En seguida observé como debajo de este edificio algunas personas iban descargando rollos de pasto de una camioneta de redilas, supuse que serían para alguna jardinera cercana pero no, los estaban subiendo al techo. Ese mismo día subí a lo alto del edificio, ahí me encontré con Dante el encargado operativo del proyecto; se trataba de un “techo verde” llamado Unitecho vivo.

Desde entonces comencé a aprender sobre huertos y agricultura. Aunque actualmente me mantengo alejado del tema, el año pasado tuve la oportunidad de visitar algunos huertos en la Zona Metropolitana de San Luis Potosí.


Pero, antes de continuar ¿Qué es un huerto?

Podemos citar a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) que nos dice que:

“Los huertos y granjas familiares son sistemas de producción de alimentos para el autoconsumo que contribuyen a mejorar la seguridad alimentaria y la economía de los pequeños agricultores. Según su dimensión y nivel de productividad, pueden llegar a proporcionar una variedad de alimentos de origen vegetal y animal durante todo el año.”

De esta definición podemos extraer el objetivo principal de los huertos, que es el producir alimentos a pequeña escala para el autoconsumo. Sin embargo, un huerto puede tener múltiples beneficios como, por ejemplo: ser utilizado como centro de educación ambiental, brindar suficientes alimentos para una dieta balanceada, el aprovechamiento y correcta disposición de residuos orgánicos, el ingreso extra por las ventas de hortalizas excedentes, la oportunidad de un desarrollo integral al incorporar la crianza de animales, la certeza de estar consumiendo alimentos libres de pesticidas, contribuir al abastecimiento de alimentos (seguridad alimentaria), disminución de gases de efecto invernadero (GEI) al no existir una cadena de suministro (incentiva el comercio local), promover la cohesión y la cooperación entre los participantes, entre otros.


Contexto: crisis ambiental y alimentaria

Desde la entrada del Neoliberalismo y las crisis económicas globales (como la de 2007-2008), se produjeron alzas en los precios de los alimentos a nivel mundial, esto debido a diversos factores como lo son: el incremento de la población mundial, la escasez artificial de alimentos, la creciente demanda de biocombustibles, el incremento en el consumo de carne, el aumento en el precio de fertilizantes y combustibles fósiles, la especulación del mercado, etc. Esta alza en los precios, el abandono al campo y el pago injusto a los productores terminó afectando a las regiones y poblaciones más pobres del mundo provocando una crisis alimentaria.

La crisis alimentaria nos muestra que los actuales sistemas no permiten alimentar al mundo. De acuerdo con la ONU unos 828 millones de personas, la décima parte de la población, padecen subalimentación en el mundo. Tan sólo desde el brote de la pandemia de la enfermedad del coronavirus (COVID-19) hubo un aumento de150 millones de personas que padece hambre. Y el problema no radica en la falta de alimentos, sino la falta de capacidad de adquirirlos.

Por otro lado, la crisis ambiental que estamos atravesando se debe principalmente al modelo de consumo tan acelerado que llevamos y a la extracción intensiva de recursos naturales que ha provocado una alta degradación de los ecosistemas. Esta degradación junto con el Cambio Climático tienen como principal consecuencia -más allá del incremento en la temperatura promedio global, del incremento en los niveles del mar, de los eventos climatológicos más intensos y duraderos- la pérdida de biodiversidad.


Agricultura convencional

En los próximos años la agricultura enfrentará aún más retos, más de los que se enfrenta ahora mismo. 

"Se estima que para atender las necesidades de una población que, según se prevé, llegará en 2050 a 9 300 millones de habitantes, la producción anual de alimentos deberá aumentar de los 8 400 millones de toneladas actuales a casi 13 500 millones de toneladas" (FAO, 2015).

Los suelos del mundo se están deteriorando debido a la erosión, al agotamiento de nutrientes, pérdida de materia orgánica, calentamiento global y otras amenazas. La degradación de las tierras cultivables por las prácticas intensivas en la agricultura es alarmante. En 2003 publicaron los resultados del estudio denominado Evaluación de la degradación del suelo causada por el hombre en la República Mexicana (Semarnat y CP, 2003), los resultados de esta evaluación indican que el 44.9% de los suelos del país se encontraban afectados por un proceso de degradación.

El índice de capital natural, integra la cantidad de áreas naturales (ecosistemas poco transformados) y su calidad (integridad ecológica, es decir sus funciones). A medida que se deteriora un ecosistema va perdiendo su composición, su estructura y sus funciones (Mora 2017b).

La siguiente figura muestra la pérdida del Capital desde 1985 hasta 2021. Y se puede observar como los estados de Quintana Roo, Campeche, Yucatán, Chiapas y Tabasco has sufrido una gran pérdida del Capital Natural.

Puedes observar esta imagen en este link

Distribución de recursos

El objetivo del sistema alimentario actual hace mucho dejó de ser el alimentar a las personas. Que en parte esto radica en el principio individualista, donde se protegen los intereses de un pequeño grupo de personas y no el de todos, donde los grandes corporativos sólo se centran en la producción de riquezas sin importar las consecuencias que estas mismas dejan en el planeta.

Cabe mencionar que las metas propuestas en cada Convención entre lideres de naciones no se han alcanzado, y por el contrario se sigue prolongando el tiempo de espera para poder erradicar el hambre en los múltiples sectores de la sociedad a nivel mundial. Ni con la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en 2015 los niveles de hambruna dejaron de incrementarse; un informe de la ONU asegura que el mundo se ha alejado de su objetivo de acabar con el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición de aquí a 2030.

Las dietas inadecuadas provocan una insuficiencia de nutrientes, que a su vez llevan a severos problemas como ceguera, retardo mental o la muerte temprana. Este tema de la alimentación es un serio problema de salud pública, por un lado, muchas personas padecen enfermedades por sus malos hábitos alimenticios; alrededor de 1500 millones de adultos padecen sobrepeso u obesidad (FAO 2015). Y por el otro, hay personas muriendo por causas que tienen que ver con la desnutrición y la falta de servicios básicos (como el agua). Irónicamente mientras estas personas mueren a causa de la hambruna, al mismo tiempo se gastan enormes recursos financieros y ambientales para producir alimentos que se pierden o derrochan. 

"Las pérdidas y el desperdicio de alimentos son indicios de un funcionamiento deficiente de los sistemas alimentarios, que se refleja en derroche de recursos y en emisiones" (FAO, pag. 9, citado por FAO 2015).

Como lo mencioné antes, el problema no es la falta de alimentos, sino la incapacidad de adquirirlos. La FAO estima que entre un cuarto y un tercio (alrededor de 1300 millones de toneladas) de los alimentos producidos anualmente para consumo humano se pierde o desperdicia, y que dichos alimentos serían suficientes para alimentar a 2 000 millones de personas.


Transformando las sociedades

Si bien los huertos no solucionan todas las problemáticas alimentarias, si son una alternativa que contribuyen a cubrir las nuevas necesidades que se avecinan debido a las causas ya mencionadas, pero a pesar de esto, la nula educación ambiental y el estilo de vida que llevamos (por ejemplo, el que las responsabilidades poco a poco van acaparando nuestro tiempo), han propiciado poca participación e interés de las personas y por consecuencia el abandono de la práctica. Por esta razón iniciar un huerto en cualquier modalidad (comunitario, independiente, maceto-huerto, urbano, etc.) requiere de una gran voluntad, porque la falta de seguimiento inevitablemente nos llevará al fracaso.

Lo que siempre recomiendo a las personas que quieren comenzar a cultivar alimentos es que empiecen de poco y que disfruten todo el proceso. Es una actividad de la que se puede aprender mucho y sobre todo desarrollas cierta paciencia y respeto a los "tiempos" de la vida que nos rodea. A veces el sentido de la vida está en las pequeñas cosas.

A continuación, muestro varias fotografías de los huertos (algunos tienen página de FB) que visité el año pasado, pero antes quisiera agradecer a las personas que contribuyeron a desarrollar este texto. Gracias a

Karla Paola Sierra Vargas, Lic. en Educación Primaria;
Elia Acosta Salas, Ing. Ambiental;
Marco Antonio Martínez, Lic. en Ciencias Ambientales y Salud y a,
Carolina Martínez Moreno, M. en Ciencias Ambientales.






Huerto Urbano en azotea - calle 5 de mayo










Huerto en casa (en las periferias de la cd.)




Bibliografía:

  • FAO (2015). Construyendo una visión común para la agricultura y alimentación sostenibles. Roma.
  • Mora, F. 2017. Nation-wide indicators of ecological integrity in Mexico: The status of mammalian apex-predators and their habitat. Ecol. Indic. 82, 94–105.
  • SEMARNAT-CP. 2003. Memoria Nacional 2001-2002. Evaluación de la Degradación del Suelo causada por el Hombre en la República Mexicana, escala 1:250,000. Memoria Nacional

Páginas web:


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